Mucha fue la alegría cuando jugadores y dueños de las franquicias llegaron a un acuerdo sobre el convenio colectivo de trabajo. Pero ahora, a un mes del inicio, se ve el precio de una pretemporada corta y desorganizada
"Grandes cosas van a pasar", dice el lema de la temporada 2011-2012 de la NBA. Sin embargo, la liga estadounidense de básquet no está demostrando ser uno de los deportes por excelencia sino uno de calidad media. El nivel de los partidos es, a menudo, muy parecido al de los enfrentamientos de preparación.
La preocupación se apodera de jugadores, aficionados y entrenadores.
Con tan sólo un mes de competición, ya han notado las consecuencias del
cierre patronal. Grandes estrellas mundiales están lesionadas: el alemán Dirk Nowitzki, de la rodilla; el estadounidense Dwyane Wade, del tobillo; y el MVP Derrick Rose, de un dedo del pie.
"Sabemos todos que el fin de la liga es el dinero.
Cada vez hay más partidos y, por lo tanto, más dinero", afirmó Nowitzki.
El germano, capitán de los Dallas Mavericks, actuales campeones, no
pisó la cancha desde hace más de una semana. Entró en la temporada algo
fuera de forma y su rodilla se resintió como consecuencia del exceso de trabajo y de una preparación que no merece ese nombre.
Los entrenamientos de pretemporada suelen durar entre cuatro y cinco semanas. Este año, sólo hubo 16 días.
Después de que los jugadores y los dueños de las franquicias llegaran
a un acuerdo a finales de noviembre, el comisionado de la NBA, David
Stern, quiso salvar su liga y que comenzara el día de Navidad.
Regaló a los frustrados aficionados grandes choques,
como la reedición de las pasada final, Dallas-Miami Heat, Chicago
Bulls-Los Angeles Lakers o New York Knicks-Boston Celtics. "Fans,
desempaqueten sus regalos y vean luego básquet", fue el mensaje de la
estrella LeBron James.
Fue el principio de una temporada que nunca antes experimentó la NBA. En total, cada equipo disputará 66 partidos en cuatro meses, a veces cinco partidos en seis días y al menos una vez tres partidos en 48 horas.
Hasta ahora, sólo los Orlando Magic y los Houston Rockets no han tenido ninguna lesión. En cambio, hay equipos con hasta seis jugadores en la enfermería.
"Algunos de nosotros necesitamos urgentemente una pausa para recargar pilas", se quejó la estrella de los Lakers, el escolta Kobe Bryant.
El año pasado su equipo promediaba 101,5 puntos por partido. Este año
esa cifra se redujo hasta los 92,5. Los Mavericks, que actualmente
promedian 91,8 puntos, acabaron la última temporada con una media de
100,2.
El pasado año hubo hasta 11 equipos que promediaron triples dígitos
en el apartado de anotación. Hoy, sólo los Denver Nuggegts y los Miami
Heat alcanzan la centena. El promedio de anotación de la liga se ha reducido en cinco puntos y está en 94,6.
La victoria de los Lakers sobre Dallas por 73-70, por ejemplo, no fue resultado de una buena defensa, sino de los malos pases, tiros errados y falta de forma. Los Lakers llevan 12 partidos seguidos sin alcanzar los 100 puntos, algo que no le pasaba desde 2004.
Mientras todos coinciden en que el nivel subirá, los aficionados lo esperan con impaciencia
porque, además, la mayoría de las franquicias aumentaron los precios de
las entradas. Los Knicks, por ejemplo, un 49 por ciento.
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