Si usted anda este sábado por la
calle Cermak en el barrio de Pilsen, en Chicago, podría tener la
impresión de estar en medio de una fiesta en un auténtico pueblo
mexicano.
Los colores verde, rojo y blanco de la bandera
mexicana lo inundan todo, mientras decenas de miles de
mexicano-estadounidenses y otros habitantes de Chicago se reúnen para
celebrar el Cinco de Mayo.En Pilsen conmemoran la ocasión con un desfile de carrozas, mariachis, reinas de belleza locales y muestras de jinetes. Y, como buena celebración mexicana, no faltarán la buena comida, la buena música y las chelas (cervezas).
En particular, las cervezas.
"En Chicago, el Cinco de Mayo es una estrategia de márketing para vender alcohol", dice Vicente Rangel, presidente de la Asociación Cívica Mexicana de Illinois y residente en la ciudad desde hace mucho tiempo.
"Vivo en Chicago desde hace 63 años y estamos estupefactos por cómo la fecha ha adquirido vida propia. Sobre todo si tenemos en cuenta que en realidad en México no se celebra, a menos que uno sea realmente de Puebla".
Esa, dice Rangel, es la gran ironía de la ruidosa fiesta del Cinco de Mayo en Estados Unidos: es mucho más grande al norte de la frontera que en el propio México.
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