Desde el
día 28 de abril, las vías que conectan Roma con Milán ven pasar algo
así como una bala roja, casi un Ferrari sobre raíles. Y no, la vista no
engaña. El convoy va pintado ex profeso en el color rojo que distingue a
los bólidos de la famosa marca italiana, a la mayoría de los cuales les
sería imposible seguir el ritmo de este tren.
Bautizado como Italo y con el logotipo de una estilizada liebre, se
trata del más moderno que opera en Europa y también con el que se
estrena la llamada "muy alta velocidad". ¿Qué quiere decir eso? Pues que
es capaz de trasladarse a 360 km/h, más que un Formula 1, cuando hasta
hoy ese umbral (comercial, no en trenes de prueba) es de 320 km/h. Pero
no se acaban ahí sus detalles exclusivos.
Basta entrar a cualquiera de
sus vagones para percibir el aroma de la piel Poltrona Frau, la más
exclusiva del mundo a la hora de tapizar los interiores, habitual en los
automóviles de gran lujo y que aquí está presente en todas y cada una
de las butacas. En las de todas las clases, por cierto.
Diseñado bajo la batuta del afamado estilista que es Giorgietto
Giugiaro, el interior del convoy acogerá a sus privilegiados viajeros en
las tres clases habituales (bautizadas en este tren como Club, Prima y
Smart, desde 45 hasta 130 euros), pero también se han habilitado vagones
especiales. Por ejemplo, uno de relax en el que no se admiten niños y
están prohibidos los móviles; o el llamado coche-cine, que cuenta solo
con 39 plazas para disfrutar de películas de estreno con sonido de alta
definición.
El resto de los mortales tampoco queda mal parados. La conexión
‘wifi’ está garantizada a lo largo de todo el convoy (incluso cuando se
atraviesa un túnel), hay televisión en directo y del menú a bordo se
encarga Eataly, el renombrado catering gourmet de productos italianos.
Un tren exquisito y único hasta en los detalles más prosaicos, porque
si va pintado en rojo Ferrari no es casualidad: al frente del proyecto
se encuentra NTV, primer operador privado de alta velocidad en el Viejo
Continente que está presidido por Luca Cordero de Montezemolo, el
también presidente de Ferrari.
La apuesta de Montezemolo no es pequeña. La puesta a punto del
proyecto, en el que se vuelcan avances técnicos y aerodinámicos testados
en el record mundial de velocidad ferroviaria (574,8 km/h), ha supuesto
una inversión de 1.000 millones de euros.
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