¿Es real la adicción al sexo? O será que “¿Es un fenómeno psicológico
pop que solo sirve para satanizarlo, reforzar los puntos morales sobre
las relaciones y perdonar comportamientos irresponsables?”
Esas son las palabras que emplea en su teoría el psicólogo David Ley,
quien en su nuevo libro “El Mito de la Adicción al Sexo”, expresa su
preocupación por la facilidad con la que los principales medios de
comunicación estadounidenses han conspirado, aparentemente, para
transformar un diagnóstico debatible en una conclusión anticipada.
“Hay peligros reales inherentes al concepto de adicción sexual”,
escribió Ley. “Creo que para el campo del cuidado de la salud, medicina,
y salud mental, el apoyar y tomar como objeto un concepto defectuoso
crea otro significado peligrosamente cercano al relativismo moral, donde
cualquier comportamiento socialmente inaceptable es etiquetado como un
disturbio mental sujeto a tratamiento psicológico”. Ley tiene una idea:
mientras muchos ubican a la adicción sexual en la misma categoría que
otras adicciones, esta no es reconocida como tal por la Asociación
Psiquiátrica Americana de Diagnóstico y Manual Estadístico de Desórdenes
Mentales. Como sostiene Ley, “el sexo no tiene tolerancia o efectos de
abstinencia. Nadie ha muerto por no haber podido tener sexo, nadie ha
tenido una sobredosis de sexo”.
¿Pero será que Ley va demasiado lejos cuando afirma que la mayoría de
los hombres que entran al tratamiento de adicción sexual lo hacen
porque tienen problemas con sus esposas por infidelidad?
No es de sorprenderse que varios dentro de la comunidad de la salud mental tengan problemas con las afirmaciones de Ley.
0 Comentarios