Los individuos sólo
necesitaban "30 segundos o menos" para levantar la moto y subirla a una
van, para después desmantelarla y venderlas local e internacionalmente,
según informó Raymond Kelly, Comisionado de Policía.
"Estos criminales
realizaban un acto de magia", dijo Kelly. "Hacían desaparecer las
motocicletas y armas de las calles de Nueva York".
La investigación comenzó con el robo de una motocicleta Yamaha
en el área de Tribeca, en Manhattan, durante la primavera de 2011 y
pronto descubrieron que el robo estaba ligado con una red de criminales
"organizados y oportunistas", que no estaban limitados a Manhattan, sino
también robanban en Brooklyn y Queens, según Kelly.
En el operativo que
duró 17 meses, las autoridades evidenciaron el robo de al menos 60
motocicletas, con un valor mínimo de $500,000. Muchas de las unidades
eran vendidas intactas y otras eran desmanteladas para venderlas por
piezas en la ciudad y algunas islas del Caribe. La pandilla
complementaba sus actividades con la venta ilegal de armas en Harlem,
agregó Kelly.
"Las calles eran
como salas de exposición al aire libre donde la banda iba de compras por
las motocicletas", dijo el jefe del Departamento de Policía (NYPD). Los miembros de la banda preferían motocicletas de las marcas Kawasaki, Ducati, Suzuki y Yamaha.
Los 35 implicados
incluyen delincuentes convictos, traficantes de armas, estafadores de
seguros, tarjetas de crédito, así como sospechosos de ser proveedores de
crack y marihuana.
Lo más sorprendente
del caso es que uno de los miembros de la banda era una abuela, cuyo
nombre no fue revelado y quien servía de vigilante para evitar que los
criminales fueran sorprendidos por la policía.
Selwyn Mills, de 22
años, de Brooklyn, supervisaba el uso de las armas día a día. En la
noche llamaba para ordenar quién se iba a quedar con el arma. En la
mañana hacía la llamada para mandar al grupo a hacer sus "compras".
Durante conversaciones grabadas, el NYPD escuchó a Mills decir
"Levántense. Vamos de compras", refiriéndose a los robos.
Un total de 33
personas fueron detenidas y serán acusadas de corrupción empresarial,
fraude de seguros, robo, posesión ilícita de propiedad robada, hurto
mayor, entre otros cargos, informó Cyrus Vance, fiscal de Manhattan.
"La investigación continua", concluyó el comisionado del NYPD.
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