La Policía de Miami identificó el domingo a Raúl Herberto Ortega
Arias, de 67 años y vecino del noroeste de la ciudad, como el fallecido
conductor de la furgoneta que atropelló a una familia que salía de un
partido de los Marlins el sábado por la noche.
La policía también
informó que la niña de 10 años que sobrevivió la colisión se encuentra
internada en condiciones severamente críticas en el Centro de Trauma del
Hospital Jackson Memorial.
El accidente dejó un saldo de tres
peatones muertos, además del conductor. Las identidades de las víctimas
atropelladas, un niño de 14 años, una niña de 13 años y una mujer de 50
años, no serán reveladas hasta que los parientes cercanos sean
debidamente informados, informaron las autoridades. La familia era
oriunda de Georgia.
El domingo por la mañana, la hija de Ortega, descorazonada por el
deceso de su padre y las almas que había extinguido imprevistamente,
visitó a algunos de sus vecinos en las inmediaciones del Magic City
Casino para informarles que su padre había fallecido de un paro
cardíaco, dijo a El Nuevo Herald Carmen Santi, quien conoce al difunto
desde que ella se mudó al vecindario hace 15 años.
“Estaba muy
triste por esos niños”, relató Santi, de 55 años, al describir a la hija
de Ortega. “Me dijo que sentía pena por esos niños chiquitos y por su
padre”.
Comentó que Ortega había sufrido de cáncer, el cual estaba en remisión. Tenía solo una hija, agregó, sin revelar el nombre.
“Fue un hombre bueno, muy servicial con toda la gente de la cuadra”, precisó Santi. “La gente lo quería mucho”.
Ortega
vivía en un dúplex beige oscuro. La propiedad está cercada por un reja
corta. Un agitado perro guardián impedía la entrada el domingo. Un
hombre que estaba sentado en el balcón de una de las unidades ingresó a
la vivienda al ver llegar a unos visitantes. En una de las puertas
colgaba un adorno con la figura de un conejillo de Pascua. Lo único que
irrumpía el silencio, además de los esporádicos ladridos, era un
carillón de viento.
La calma en el vecindario contrarrestaba con
la perturbación que había causado el accidente en La Pequeña Habana la
noche anterior.
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