INCULCAR ESTE HÁBITO A TEMPRANA EDAD ES IDEAL PARA QUE OBTENGAN LOS MEJORES RESULTADOS
La lectura es muy importante para todos los
seres humanos. Con ella podemos formar mejores personas y así lograr un
verdadero desarrollo intelectual. En vista de esto, es recomendable que
los niños empiecen a adquirir un hábito de lectura.
César Castellanos, neuropsicólogo, dice que los seres humanos tienen la habilidad de aprender a leer, pero existen diferencias individuales. En general, se espera que el proceso se inicie con el reconocimiento de los grafemas en una etapa que se conoce como de lectura logográfica.
Durante esta, los niños y las niñas reconocen palabras y pronuncian los nombres de las palabras que miran, aunque en realidad no están leyéndolas, sino reconociéndolas. “Esta es una habilidad mediada por el hemisferio derecho del cerebro, que permite preparar las bases para la siguiente fase del aprendizaje de la lectura: la fase ortográfica, que es cuando la persona comienza a decodificar las letras, sílabas, palabras, frases, etcétera”, explica.
Ampliar en titulo
Castellanos resalta que la lectura logográfica puede darse desde los 2.5 a 3 años en adelante. La ortográfica puede esperar hasta los 4, 5 o 6 años. Sin embargo, a pesar de que existen “moda” y tendencias que ofrecen a los padres lograr que sus hijos “lean” desde muy temprano, es importante saber que eso no tiene ningún valor adaptativo. Por tanto, implica que el infante deberá hacer en una etapa de su vida, cosas de otra etapa de su vida y dejará de hacer algunas de las cosas que si debería hacer en la etapa que está viviendo.
Importancia
Yazmín Soto, psicóloga clínica, dice que los primeros siete años de vida de un niño son sumamente importantes para el desarrollo de la lectura. En este período el ser humano está pasando por un continuo desarrollo, donde ocurren cambios físicos, cognitivos y sociales. A medida que la lectura temprana se lleve a cabo, su introducción en el proceso de la lectura formal en la escuela tendrá un efecto positivo, aprendiendo a decodificar sonidos y a nombrar letras con facilidad en su proceso de alfabetización.
Gabriela Auffant, educadora especial, explica que es importante que los niños vean a los padres disfrutar de la lectura en su tiempo libre: leyendo libros, revistas o periódicos. Si los hijos observan a los padres leer por placer, esto aumentará sustancialmente el amor a la lectura por parte de los hijos. También es esencial que los niños tengan a su disposición una pequeña “biblioteca” en la casa, donde encuentren una variedad de géneros y de tipos de libros. Los niños deben tener la libertad de elegir el libro que quieren que le lean. Es muy normal que los niños pidan que le repitan el mismo libro múltiples veces consecutivas. Leer el mismo libro tiene como ventaja que los niños van entendiendo los patrones y las secuencias en los cuentos.
Soto dice que la manera más efectiva de motivar a los niños en la lectura a temprana edad es leyéndoles en voz alta todos los días. Pueden ser historias o textos informativos que contengan ilustraciones, pues con ellas el niño logrará un mayor entendimiento de lo que se le está leyendo. Es importante tratar de hacer preguntas sobre lo leído (de acuerdo con la edad) o relacionarlo con la vida del niño para así ayudarlos a hacer predicciones e incluso interiorizar lo que ha entendido.
Para que el menor se sienta motivado a leer, es recomendable utilizar sus alrededores o medio ambiente. Esto se hace con juegos, usando la simbología del entorno, como tipo de señales, nombres de productos comunes o negocios comerciales. En estos juegos se le dice al niño que trate de encontrar la palabra o leerla, ya que son simbologías que el niño aprende a identificar porque ha sido expuesta varias veces a ella, puntualiza Soto.
Recomendaciones
Gabriela Auffant recomienda que cuando se le lea al niño, se le haga sentir que es un momento especial. “Los padres deben apagar todos los aparatos electrónicos y demostrarles a los niños que la lectura merece concentración y atención. También se debe leer en un ambiente cómodo, relajante y divertido”, expresa.
Castellanos dice que es aconsejable hacerlo dentro de un contexto de armonía, agradable, que sea experimentado como una realidad tranquilizadora, un disfrute. Es conveniente que el adulto que lea al niño lo haga en un ritmo adecuado, tono promedio, señalando con los dedos los dibujos que se refieran a las palabras que se están leyendo. Los padres pueden establecer una rutina luego de cada lectura, donde se haga un resumen de lo leído, haciendo preguntas sobre la historia leída.
La capacidad de sostener la atención es una función del lóbulo frontal, y este es uno de los últimos en desarrollarse completamente, puntualiza Castellanos.
César Castellanos, neuropsicólogo, dice que los seres humanos tienen la habilidad de aprender a leer, pero existen diferencias individuales. En general, se espera que el proceso se inicie con el reconocimiento de los grafemas en una etapa que se conoce como de lectura logográfica.
Durante esta, los niños y las niñas reconocen palabras y pronuncian los nombres de las palabras que miran, aunque en realidad no están leyéndolas, sino reconociéndolas. “Esta es una habilidad mediada por el hemisferio derecho del cerebro, que permite preparar las bases para la siguiente fase del aprendizaje de la lectura: la fase ortográfica, que es cuando la persona comienza a decodificar las letras, sílabas, palabras, frases, etcétera”, explica.
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Castellanos resalta que la lectura logográfica puede darse desde los 2.5 a 3 años en adelante. La ortográfica puede esperar hasta los 4, 5 o 6 años. Sin embargo, a pesar de que existen “moda” y tendencias que ofrecen a los padres lograr que sus hijos “lean” desde muy temprano, es importante saber que eso no tiene ningún valor adaptativo. Por tanto, implica que el infante deberá hacer en una etapa de su vida, cosas de otra etapa de su vida y dejará de hacer algunas de las cosas que si debería hacer en la etapa que está viviendo.
Importancia
Yazmín Soto, psicóloga clínica, dice que los primeros siete años de vida de un niño son sumamente importantes para el desarrollo de la lectura. En este período el ser humano está pasando por un continuo desarrollo, donde ocurren cambios físicos, cognitivos y sociales. A medida que la lectura temprana se lleve a cabo, su introducción en el proceso de la lectura formal en la escuela tendrá un efecto positivo, aprendiendo a decodificar sonidos y a nombrar letras con facilidad en su proceso de alfabetización.
Gabriela Auffant, educadora especial, explica que es importante que los niños vean a los padres disfrutar de la lectura en su tiempo libre: leyendo libros, revistas o periódicos. Si los hijos observan a los padres leer por placer, esto aumentará sustancialmente el amor a la lectura por parte de los hijos. También es esencial que los niños tengan a su disposición una pequeña “biblioteca” en la casa, donde encuentren una variedad de géneros y de tipos de libros. Los niños deben tener la libertad de elegir el libro que quieren que le lean. Es muy normal que los niños pidan que le repitan el mismo libro múltiples veces consecutivas. Leer el mismo libro tiene como ventaja que los niños van entendiendo los patrones y las secuencias en los cuentos.
Soto dice que la manera más efectiva de motivar a los niños en la lectura a temprana edad es leyéndoles en voz alta todos los días. Pueden ser historias o textos informativos que contengan ilustraciones, pues con ellas el niño logrará un mayor entendimiento de lo que se le está leyendo. Es importante tratar de hacer preguntas sobre lo leído (de acuerdo con la edad) o relacionarlo con la vida del niño para así ayudarlos a hacer predicciones e incluso interiorizar lo que ha entendido.
Para que el menor se sienta motivado a leer, es recomendable utilizar sus alrededores o medio ambiente. Esto se hace con juegos, usando la simbología del entorno, como tipo de señales, nombres de productos comunes o negocios comerciales. En estos juegos se le dice al niño que trate de encontrar la palabra o leerla, ya que son simbologías que el niño aprende a identificar porque ha sido expuesta varias veces a ella, puntualiza Soto.
Recomendaciones
Gabriela Auffant recomienda que cuando se le lea al niño, se le haga sentir que es un momento especial. “Los padres deben apagar todos los aparatos electrónicos y demostrarles a los niños que la lectura merece concentración y atención. También se debe leer en un ambiente cómodo, relajante y divertido”, expresa.
Castellanos dice que es aconsejable hacerlo dentro de un contexto de armonía, agradable, que sea experimentado como una realidad tranquilizadora, un disfrute. Es conveniente que el adulto que lea al niño lo haga en un ritmo adecuado, tono promedio, señalando con los dedos los dibujos que se refieran a las palabras que se están leyendo. Los padres pueden establecer una rutina luego de cada lectura, donde se haga un resumen de lo leído, haciendo preguntas sobre la historia leída.
La capacidad de sostener la atención es una función del lóbulo frontal, y este es uno de los últimos en desarrollarse completamente, puntualiza Castellanos.
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HÁBILIDADES QUE DESARROLLAR
Gabriela Auffant, educadora especial, dice que en la etapa inicial se pueden desarrollar múltiples habilidades. Una de ellas es el vocabulario. Si el niño no desarrolla un vocabulario amplio y apropiado para su edad, no tendrá la base necesaria para la lectura. Es importante la conciencia fonológica, que es el conocimiento de que cada palabra está compuesta por pequeños sonidos. “Estos sonidos son representados por grafemas y estos grafemas se unen para formar palabras y las palabras se combinan para formar oraciones”, explica la profesional.
HÁBILIDADES QUE DESARROLLAR
Gabriela Auffant, educadora especial, dice que en la etapa inicial se pueden desarrollar múltiples habilidades. Una de ellas es el vocabulario. Si el niño no desarrolla un vocabulario amplio y apropiado para su edad, no tendrá la base necesaria para la lectura. Es importante la conciencia fonológica, que es el conocimiento de que cada palabra está compuesta por pequeños sonidos. “Estos sonidos son representados por grafemas y estos grafemas se unen para formar palabras y las palabras se combinan para formar oraciones”, explica la profesional.
Dice
que se puede desarrollar la conciencia fonológica haciendo diferentes
tipos de ejercicios o juegos de forma oral no por escrito. Algunos
ejemplos de ejercicios de conciencia fonológicas son: buscar las
palabras que riman en las canciones infantiles, buscar las rimas
iniciales o finales de pares de palabras, hacer una lista de palabras
con un fonema inicial o final. Estos ejercicios deben presentarse de
modo entretenido, no como tarea.
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