"Caminar por un campo de flores de hielo es como caminar por un desierto que de alguna manera se ha formado en la superficie del océano; seco, salado y austeramente hermoso", escribió Jeffrey Bowman cuando BBC Mundo le pidió que nos contara sobre este fenómeno que él y su mentora, la oceanógrafa y bióloga Jody Deming de la Universidad de Washington, han estado estudiando.
Bowman no sólo nos mostró con la imagen cómo son y nos contó cómo se siente estar entre esas hermosas flores, sino que nos dijo hasta a qué saben.
Jeffrey Bowman recogiendo flores de hielo / Foto: Matthias Wietz
Estas flores de hielo se forman en el Ártico y en Antártica cuando, por pequeñas fisuras en las capas de hielo, se escapa vapor y se congela. A medida que van creciendo, incorporan no sólo sal, sino también bacteria marina y otras sustancias.
La maravilla de estas delicadas estructuras de hielo es que pueden revelar secretos sobre los orígenes de la vida en la Tierra y la posibilidad de la vida extraterrestre.
Bowman y Deming descubrieron que las flores no sólo son más mucho frías que el hielo del mar sino que contienen más bacterias, microorganismos que sobreviven en ese hábitat extremo.
Como varios lugares de nuestro Sistema Solar en los que podría haber vida son muy fríos y están cubiertos de hielo, estudiar estas comunidades de microorganismos que viven en temperaturas tan bajas ayudaría a determinar las posibilidades de que esos planetas y lunas alojen extraterrestres.
Respecto a la vida en este planeta, la alta concentración de formaldehído que han encontrado en algunas de las flores de hielo ha llevado a la teoría de que éstas podrían haber contribuido con uno de los componentes esenciales a la "sopa primordial" de moléculas global que permitió que se formara el primer sistema genético.
Flores de hielo de cerca / Foto Matthias Wietz
Bajo la superficie
Y lo bello no se encuentra sólo en la superficie.
Burbujas, en el Lago Abraham.
El lago está a los pies de las Montañas Rocosas en Canadá y las burbujas aparecen cada año, durante los meses de noviembre y marzo, cuando está completamente congelado.
Las plantas en el fondo del lago se descomponen y liberan gas metano, que se congela al acercase a la helada superficie del lago.
A medida que la temperatura va bajando, las burbujas se van apilando una debajo de la otra.
El resultado es este increíble espectáculo que dura hasta que el hielo se derrite.
"Mi recuerdo favorito de Wiggett con las burbujas es del 16 de enero de 2008, cuando logré tomarles unas fotos que me hicieron merecedor del premio de fotografía de viaje de ese año", señala Wiggett.
No tan lejos
Pero no hay que irse hasta los Polos ni a las Montañas Rocosas para asombrarse con el hielo.Cuando se dan las condiciones apropiadas, la naturaleza deja sorpresas hermosas, heladas y efímeras en los bosques y jardines.
"Hace diez años, estaba caminando en el este de Estados Unidos en diciembre y encontré hielo creciendo en los tallos de las plantas", recordó el profesor emérito de geografía y geología de la Universidad Estado de Illinois James R. Carter, respondiéndole a BBC Mundo. "Le tomé fotos a esas extrañas cintas pero no tenía ni idea de qué eran".
Las primeras cintas de James R. Carter
En las plantas, por ejemplo, cuando la savia se congela, se expande y abre unas minúsculas grietas por las que sale agua que se congela al contacto con el helado aire. A medida que sale más agua, va a empujando el hielo que ya se formó, así que van creciendo lo que parecen pétalos de algodón de azúcar.
Flor de escarcha de James R. Carter.
"La mayoría de estas formas de hielo no ocurren en el frío extremo; son más probables en la transición de calor a frío. Es por ello que las flores de hielo son comunes en otoño, cuando la temperatura del aire cae bajo cero pero el agua en el suelo todavía está en estado líquido", explica.
"Si usted vive en un lugar así de frío", recomienda el científico, "aproveche la oportunidad de ver la belleza que la naturaleza ofrece. Y recuerde: puede encontrar temperaturas glaciales yendo hacia los Polos, a lugares altos o en su refrigerador".
Fue en este último y en su jardín donde Carter exploró y aprendió sobre estos fenómenos. Y también, en su computador.
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