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Investigadores de la Universidad Estatal de Oregón, en Estados Unidos, han descubierto un método para multiplicar por 10 la velocidad de una red WiFi en espacios determinados. La técnica implica el uso de luces LED, y no solo es barata, sino que también se integra sin problemas con las redes actuales.
El
prototipo se llama WiFo, y consiste en unos LED que emiten luz en un
rango de frecuencias invisible al ojo humano pero cuya modulación
permite transferir datos a altas velocidades. Cada LED emite un cono con
un alcance de alrededor de un metro de diámetro. El área resultante es
pequeña, pero la señal se puede emitir desde varios LED para cubrir toda
una zona desde el techo.
El sistema
es capaz de proporcionar una tasa de transferencia de entre 50 y 100
mbps por segundo. Esta velocidad es la misma que la de las redes WiFi
actuales, pero hay un matiz. En las redes WiFi convencionales, la
velocidad se divide entre el número de usuarios. WiFo ofrece la misma
velocidad a todos sin tener que repartir el caudal disponible.
Thinh Nguyen, profesor asociado de ingeniería eléctrica y electrónica en la Universidad de Oregón
y uno de los autores del estudio, cree que la tecnología sería de
especial utilidad para proporcionar conexión en áreas muy concurridas
como aeropuertos, cafeterías o estaciones de tren. Su única pega es que
es una señal óptica, por lo que los dispositivos receptores tienen que
tener área de visión con los emisores para funcionar. En otras palabras,
no serviría con el receptor dentro de una maleta o en el bolsillo.
El receptor
de señal WiFo es un diminuto fotodiodo que se puede integrar en un
dispositivo USB para los equipos actuales, o montarlo en smartphones,
portátiles o tabletas. El proyecto cuenta con el apoyo de la Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos. [vía Universidad Estatal de Oregón]
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