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- Tu cerebro es similar cuando estás borracho y cuando estás enamorado
¿Qué tipo de amor es el más fuerte desde el punto de vista cerebral? ¿El de dos amantes jóvenes? ¿El de una pareja de edad avanzada? ¿El de un niño? Neurocientíficos de laUniversidad de Stanford han retado a un grupo de personas a amar lo más intensamente que puedan mientras les escanean el cerebro. Estos son los resultados.
Las reglas de esta especie de concurso de amores son sencillas. Cada participante (seis adultos y un niño) simplemente debe pasar cinco minutos en el interior de una máquina de resonancia magnética pensando lo más intensamente que puedan en la persona que más aman. Mientras tanto, la máquina mide la actividad en las regiones del cerebro que se estimulan con este sentimiento. Los contendientes son:
- Un hombre de 75 años casado con su pareja de toda la vida.
- Una mujer de 23 con una pareja reciente a la que adora con locura.
- Un hombre de 31 años que acaba de cortar con su pareja pero sigue enamorado de ella.
- Una mujer de 24 años sin pareja que cree que nunca ha estado enamorada.
- Un hombre de 60 años soltero que quiere probar que se puede sentir amor de manera no romántica, o sea, por lugares, cosas, comida...
- Una mujer de 72 años que es, de hecho, la esposa del primero.
- Un niño de 10 años que no está seguro de si ha estado enamorado alguna vez.
Para el proyecto los investigadores de Stanford han colaborado con el realizador Brent Hoff. El resultado es un pequeño documental realmente bonito y emotivo. ¿Quién ama más fuerte de todos los participantes en este peculiar concurso científico? Tendréis que ver el vídeo entero para saberlo. A nosotros nos ha emocionado. [Brent Hoff vía Throb]
Tu cerebro es similar cuando estás borracho y cuando estás enamorado
Lo cual explica, de paso, unas cuantas cosas. La culpa parece tenerla, según un estudio de la universidad de Birmingham, la oxitocina. La oxitocina es una hormona, conocida también como hormona del amor, que promueve comportamientos sociales como la confianza, el altruismo o la generosidad.
La oxitocina juega un papel clave cuando nos enamoramos o cuando tenemos un vínculo fuerte de amistad con alguien. Es también la hormona que se dispara en las mujeres cuando da a luz a un niño y que incrementa a nivel psicológico los vínculos cerebrales entre la madre y el recién nacido. Pero quizá, lo más interesante, es que estimula también unos circuitos neuronales en la zona prefrontal y en la zona límbica del cerebro que “quitan los frenos” y nos deshiniben ante situaciones como el miedo, la ansiedad o el estrés.
Dicho de otro modo, tanto el alcohol como la oxitocina estimulan ciertos receptores neuronales estrechamente asociados entre sí y que pueden ser tanto beneficiosos como perjudiciales, incitándonos a tomar riesgos innecesarios o a hacer que nos creamos más valientes y más capaces de lo que realmente somos. Como cuando estamos borrachos, vaya.
Lo interesante, además, no es sólo las similaridades entre el estado de embriaguez y el enamoramiento es que se relaciona con ciertos comportamientos psicológicos como el consumo de vino en una cita o, aunque de manera más remota, por qué encontramos a alguien súbitamente más atractivo con unas cuantas copas de más. [vía Neuroscience and Biobehavioural Reviews]
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