La mayoría de las estrellas que hay en la Vía
Láctea son enanas rojas. Podría haber 200 mil millones en nuestra
galaxia y muchas están orbitadas por planetas. Son pequeñas, son frías;
apenas fusionan hidrógeno. Lo que nunca imaginamos es que podían tener
tormentas magnéticas mucho más potentes que las del Sol.
Eso es lo que han aprendido los astrónomos tras mirar de cerca TVLM 513-46546, una estrella a medio camino entre una enana roja y una enana marrón. Está a 35 años luz de aquí, en el cúmulo globular M9. Lo primero que notaron es que gira a una velocidad extraordinaria: una rotación completa cada dos horas (el Sol da una vuelta cada mes).
Así resume Peter Williams, del Centro de astrofísica Harvard-Smithsonian, las implicaciones del hallazgo:
“Si viviéramos alrededor de una estrella como ésta, no podríamos tener comunicaciones por satélite. De hecho, sería extremadamente difícil que la vida consiguiera evolucionar en un entorno tan tormentoso”Williams es el autor principal de un estudio publicado hoy en la revista The Astrophysical Journal. La explosión fue captada con el array de antenas del observatorio ALMA, en Chile, durante una observación de cuatro horas. El hecho de que ALMA detectara una emisión así en un lapso tan breve sugiere que la enana roja está activa continuamente.
Las conclusiones de la investigación no son nada alentadoras para nuestra búsqueda de vida extraterrestre en la Vía Láctea. Las enanas rojas son las estrellas más habituales, pero son tan frías que un hipotético planeta habitable tendría que orbitar muy cerca de ella para contener agua líquida. Sin embargo, con semejantes tormentas solares, las posibilidades de encontrar vida se reducen. [The Astrophysical Journal vía Harvard]
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