Si le pides a un ordenador que sume las fotos de
miles de objetos que parecen caras, el resultado es... una cara. Suena
lógico, pero sorprende que al mezclar imágenes de
una plancha,
un cinturón o un
teléfono antiguo, obtengas un rostro tan humano, con su nariz, sus pómulos y una sonrisa perturbadora.
El autor del experimento, un programador llamado Robby Kraft, utilizó el mismo algoritmo que se había usado para obtener el rostro medio de cada país en un experimento anterior. Para ello extrajo 2.500 fotos de Instagram etiquetadas con el hashtag
, una comunidad de gente que ve caras humanas en objetos inanimados.
Tras realizar el reconocimiento facial, el programa escala y alinea
las imágenes para que las “facciones” de los objetos coincidan. Sólo
falta poner uno encima del otro para ir generando la cara. El código del
algoritmo original está
. [vía
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