Estar confuso y ver alterados los movimientos o la coordinación son síntomas de falta de oxígeno en el cerebro.
El oxígeno es vital para el normal funcionamiento del cerebro, que representa el dos por ciento del peso de nuestro cuerpo pero consume el 20 por ciento del aporte de oxígeno total de nuestro cuerpo.
Cuando se priva de oxígeno al cerebro por un tiempo mayor del que pueden soportar los mecanismos compensatorios encargados de evitar la muerte neuronal se produce la ‘anoxia’. La principal secuela de los accidentes cerebrales, una dolencia que en España afecta a unas 420.000 personas.
Puede pasarle a cualquier, en cualquier momento y en cualquier sitio. Por eso aprovechando que hoy se celebra el Día Nacional del Daño Cerebral Adquirido te contamos en qué consiste y cuáles son sus consecuencias.
Los accidentes domésticos pueden dejarnos secuelas graves, ¡ojo donde pisas! (Foto: Getty Images)
En la piel y las mucosas, la anoxia provoca cianosis, es decir, un color púrpura-azul. Además, la falta de oxígeno puede llegar a paralizar los pulmones y el corazón, y cuando la anoxia afecta al cerebro puede ser dramático.
Las consecuencias van desde la pérdida de la conciencia hasta el coma, a veces irreversible y las secuelas pueden ser graves.El cerebro no puede resistir mucho tiempo la falta de oxígeno.
De hecho, las células del cerebro son extremadamente sensibles a la falta de oxígeno. El tejido cerebral soporta hasta un máximo de 4 ó 5 minutos de anoxia mantenida, sobrepasado este tiempo empezará a provocarse un daño tisular cerebral que será mas intenso cuanto mayor sea el tiempo de anoxia establecido, y después de 15 minutos de privación de oxígeno, más del 95 por ciento del tejido cerebral estará dañado.
El traspiés de Madonna en Los Brit Awards del año pasado fue trending topic a nivel mundial pero, menos broma, pudo tener consecuencias fatales. (Foto: Getty Images)
El daño cerebral adquirido es la afectación de las estructuras encefálicas en personas que, habiendo nacido sin ningún tipo de daño cerebral, padecen alteraciones en el cerebro como consecuencia de un tumor, ictus o traumatismo craneoencefálico por accidentes de tráfico, laborales, deportivos o caídas.
La recuperación total o parcial de la función motriz depende de la edad, el grado de complejidad de las secuelas y el nivel previo de independencia que se tenía antes de producirse la lesión cerebral.
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